martes, 13 de marzo de 2012

Cien gaviotas, ¿dónde irán?



















"Siento en mí ultrasonidos de algo que olvidé viendo llover. Siento haber sido tu diablo azul, tu enemigo fiel, ahora tabú..."

"Hoy podrás beber y lamentar que ya no volverán sus alas a volar..."
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Dicen que todos los ríos, tarde o temprano, llegan al mar. ¿Será realmente cierto? Es lógico pensarlo, pero para mi es incómodo asegurarlo. Hay veces en que simplemente uno necesita embarcarse en la más precaria de las ilusiones, tomar como provisión uno que otro sueño e irse en un río que no tenga como puerto final la inmensidad del mar azul. Demasiado peligroso, pero confortante.
Aquel débil cordón umbilical está roto ya, kilómetros de distancia nos separan y cada noche, ilusiones y sueños rondan por la habitación, momentos y recuerdos espían tras las puertas y uno que otro miedo vuela en círculos cerca de la luz del techo. El puerto es grande, majestuoso y brillante. Pareciera ser como si el centenar de luces nocturnas provinieran del fondo del mar; puede ser así también, los corales y las algas fabrican cientos de luciérnagas que lentamente comienzan a emerger y despistan a los peces, quiénes enfrascados en su asquerosa realidad transitan casi por inercia, ocupando más espacio del que realmente les corresponde. Uno que otro perro observa con detención algo a la distancia, siente curiosidad, pero se ve incapacitado de actuar, no le queda más que roer su resignación y olfatear nuevas oportunidades.
Turistas en bicicleta persiguen bellezas obsoletas, pero presentes. Comentan la historia que tapiza el suelo y conversan sobre las rocas y sobre la voz del mar. Uno que otro aborigen urbano reclama sobre la invasión cultural y con un palo recolecta trozos de tiempos pasados, los junta e intenta unirlos con el pegamento de la añoranza: ¿Todo tiempo pasado habrá sido mejor?
Soledad, olas y gaviotas circundan la ciudad... desierto y mar se enfrentan en la más épica de las batallas de la historia. Una batalla continua que no tiene aspecto de acabar, no al menos en un tiempo tangible por la mente humana...

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Dueño de la tinta y el papel: