lunes, 22 de febrero de 2010

¡He ahí la diferencia!


"No todo lo que brilla es oro"... ¡Pero qué cierto es ese dicho! . Me atrevería a decir que hoy en día no hay persona que tenga o haya tenido al menos un amigo. Ay Dios, ¡qué importante pueden llegar a ser!. Dentro de mis escasos dieciseis años transcurridos, puedo contabilizar en mi memoria aproximadamente diez, que son los cuáles se han adherido permanentemente a la misma. En ellos, he conocido un sin fin de personas, he visto miles de rostros y he observado otros tantos pares transcurrir por circunstancias similares a las mías. Muchos de ellos presentan historias parecidas a la mía: tienes sus amigos, comparten momentos de felicidad, etcétera. Sin embargo, estoy completa y absolutamente seguro de que mi entorno y yo, no somos del todo normal.
La diversidad en nuestra sociedad es algo totalmente aceptable y la comparto en su cabalidad. No quiero darme ínfulas de pertenecer a un grupo selecto, ni mucho menos, considerarme mejor que el resto pero, sé que he escogido bien. Muchas personas conoceremos en la vida pero, solo aquellos que demuestren verdadera lealtad, pasarán a autodenominarse "amigos". "Lealtad" quizá sea el término que mejor agrupe al conjunto de sentimientos y "condiciones", por así decirlo, que debe existir entre dos seres vivos para compartir un estrecho lazo de amistad. En mi caso personal, la "lealtad" la podría definir como una agradable y permanente forma de vivir. Una condición que no te termina aburriendo con el paso de los meses y que, de una forma u otra, se convierte en el nexo conector entre mis amigos y yo.
El agitar de alas de un ave, la forma de hablar de una persona, la presentación de un día ordinario, el encuentro en algún típico lugar... Todos ellos son algunas de las cosas que pueden transformar nuestro día en un interesante panorama o en una entretenida anécdota para recordar. No sé como diablos abordar directamente la descripción de mis amigos pero sé que ellos saben perfectamente de lo que hablo. ¿Existirá acaso alguna otra persona que se ria de los bigotes de una morsa? ó que acaso ¿transforme la rutina, mediante la caricaturización de personas, animales o lo primero que se les cruce, en una agradable instancia para reir?. Quizá no, sinceramente no lo creo, al menos a nuestro modo, no. Nadie en un día libre se junta a jugar con juguetes y nadie después de clases se vá a casa de un amigo a usar una obsoleta consola de videojuegos como "ÉL" panorama ideal después de una agoviante jornada de estudio. (Si hablo de una consola obsoleta, consideren de un Nintendo 64 hacia atrás) .
¿Tan extraño le parece a la gente ver a un montón de niños agitar unos palitos de madera vestidos de unas largas telas negras?. Si yo fuera parte del resto, así de freak lo consideraría. Pero, ¿qué importa si de ese modo soy feliz?; ¿qué importa si prefiero quedarme a leer que salir a una fiesta?, ¿qué importa si en vez de tomar y fumar prefiero comprar dulces y un montón de frutas para hacer jugo?. Sólo ustedes saben perfectamente de qué hablo. Sólo ustedes son igual que yo. Sólo ustedes pueden compartir conmigo todas esas cosas. Sólo ustedes son así de freak y por último, sólo ustedes pueden ser así de felices.
No quiero decir con ésto que las demás personas no sean igual de felices, al contrario, quizá lo sean y más. Para mí, la tolerancia se define como la aceptación a la diferencia en todos sus sentidos y soy un ferviente creyente de lo mismo. Por eso he aprendido que la vida te será más agradable y sencillamente linda cuando seas capaz de encontrar el modo que convierta tu verdadera felicidad en la más clara y absoluta realidad, siendo ésta o no, las más absurda y atípica de las locuras...

"Gracias por estar siempre conmigo: mis cuatro ángeles, ñoños, mis hermanas (os) mayores y todos los que en la anterior definición encuentren un espacio cómodo en el cuál descansar, gracias..."

Post Scriptum: Aprovechen el día a día para decir cuánto aman a sus amigos; quizá mañana no estemos tan cerca para que nuestra voz llegue a sus oídos y entiendan el verdadero sentido de la palabra "amistad".

domingo, 21 de febrero de 2010


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Hay veces en que...


Hay veces en que las grandes interrogantes de nuestras vidas penden del desprendimiento de una hoja cualquiera de un árbol ordinario y también a veces, ese mismo desprendimiento de la hoja depende de un sin fin de procesos naturales que lejos están del alcance de nuestras manos. Ante nuestros ojos se desarrolla la más clara demostración de lo frágiles que podemos llegar a ser con la problemática más sencilla de nuestra existencia.

Hay veces en que nuestros mundos se detienen con preciosos momentos de felicidad. Hay veces en que cinco minutos de un día cualquiera pueden parecer una agobiante eternidad y hay veces en que en un segundo puede robarte toda la razón de existir. Como el incesante vaivén de las olas del mar, la vida nos prueba constantemente para medir nuestra fortaleza y tolerancia.

No seré la persona más indicada para decirlo pero, sencillamente a veces la vida no es justa. Quizá exista un extenso libro en el cuál esté escrito el destino de nuestro vivir en un enigmático idioma ininteligible. No pretendo que ante el derroche imprudente de palabras, un haz de verdad inunde mi cerebro y descubra la misión de mi vida pero, sería agradable dejar fluir las emociones en un espacio personal para canalizar un estado más alegre de vivir.

Personalmente, me considero poco simpatizante a dejar que una nube negra nuble mi realidad y al contrario de todo parecer externo, considero que siempre es bueno aprender de aquellas zancadillas que la pueda estar minando en tu ruta. Hay veces en que debes actuar objetiva y consecuentemente, por sobre un montón de cosas pasajeras que te puedan llenar. La vida y en general, todos sus aspectos, son una inquietante pileta de opciones, emociones y circunstancias ,que fluye y se renueva constantemente, y de las cuales estamos predeterminados a escoger. Quizá en específicos momentos no entendemos la relevancia ni el por qué de las decisiones pero, no hay circunstancia ni motivo que valga más que la felicidad de una persona, el trasfondo de las cosas es siempre muy subjetivo (no por eso menos importante) y por ende, la consecuencia en tu actuar será siempre la mejor manilla para cerrar la puerta.
La tranquilidad inunda mis días y como bien dijo alguna vez Federico García Lorca: "Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo".

Dueño de la tinta y el papel: