No ésta vez, por favor.
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Si, vacío. Profundo y asfixiante vacío. ¿Qué es lo que vemos?, ¿quién dice que la libertad sea el despertar del alma? Dicen que no hay peor compañía que la de la soledad, pero el tenerla cerca esta vez me hace sentir un poco mejor. Como un torbellino interestelar que arrasa con todo a su paso, el vacío se apodera de mi y con sus punzantes garras destroza lo más puro de mi existencia, lo más ingenuo de mi esencia y lo más blanco de mi interior. Todos los errores van a un puerto donde espera un barco de vapor. Esta vez la ruta no está bien demarcada. Como un emigrante que solo espera un destino mejor, mis decisiones huyen de mi con tal de encontrar algo que las conforte mejor. La baldosa de mi pensamiento se ha resquebrajado y no logra sostener por completo toda la decoración. Huye, corre, vuela y escóndete. Ríe, llora y luego, muere. La plenitud es un manto que difícilmente se expandirá sobre mi, pero como el constante vaivén de las olas, espero que al caer la noche estén más cerca de mis pies. La pleamar me susurra que vaya con ella, me pide y me forcejea con sus brazos. Argumenta que debajo del fondo oceánico, entre algas y coral se puede descansar, hay un silencio enorme allí. Delicioso. Los cardumenes humanos transitan en direcciones opuestas, chocan, se alborotan y luego se vuelven a armar. Igual que los poetas ofendidos, tomaron sus cosas y se marcharon. Golpearon la metáfora con la más sutil de las vulgaridades y rompieron por completo con la realidad.
Arena, calor y hostilidad. Escaso verde y abundante marrón. Sol omnipresente y omnipotente. Vete de una vez por todas y déjame solo tu calor. Tu figura y tu rostro agobian la sensación y la confunden, la mezclan con el espectro de los demás planetas y siento más que energía, siento complicidad. Auroras entrelazadas que traen consigo olores, sensaciones y reflejos. Luces, destellos y agonía.
Arena, calor y hostilidad. Escaso verde y abundante marrón. Sol omnipresente y omnipotente. Vete de una vez por todas y déjame solo tu calor. Tu figura y tu rostro agobian la sensación y la confunden, la mezclan con el espectro de los demás planetas y siento más que energía, siento complicidad. Auroras entrelazadas que traen consigo olores, sensaciones y reflejos. Luces, destellos y agonía.
Me despliego, monto y me aferro. Me aferro con todas mis fuerzas a algo que no se qué es, pero me da seguridad. Se que llegaré a algún destino. Se detiene y encuentro el vacío, nuevamente.



