domingo, 21 de febrero de 2010

Hay veces en que...


Hay veces en que las grandes interrogantes de nuestras vidas penden del desprendimiento de una hoja cualquiera de un árbol ordinario y también a veces, ese mismo desprendimiento de la hoja depende de un sin fin de procesos naturales que lejos están del alcance de nuestras manos. Ante nuestros ojos se desarrolla la más clara demostración de lo frágiles que podemos llegar a ser con la problemática más sencilla de nuestra existencia.

Hay veces en que nuestros mundos se detienen con preciosos momentos de felicidad. Hay veces en que cinco minutos de un día cualquiera pueden parecer una agobiante eternidad y hay veces en que en un segundo puede robarte toda la razón de existir. Como el incesante vaivén de las olas del mar, la vida nos prueba constantemente para medir nuestra fortaleza y tolerancia.

No seré la persona más indicada para decirlo pero, sencillamente a veces la vida no es justa. Quizá exista un extenso libro en el cuál esté escrito el destino de nuestro vivir en un enigmático idioma ininteligible. No pretendo que ante el derroche imprudente de palabras, un haz de verdad inunde mi cerebro y descubra la misión de mi vida pero, sería agradable dejar fluir las emociones en un espacio personal para canalizar un estado más alegre de vivir.

Personalmente, me considero poco simpatizante a dejar que una nube negra nuble mi realidad y al contrario de todo parecer externo, considero que siempre es bueno aprender de aquellas zancadillas que la pueda estar minando en tu ruta. Hay veces en que debes actuar objetiva y consecuentemente, por sobre un montón de cosas pasajeras que te puedan llenar. La vida y en general, todos sus aspectos, son una inquietante pileta de opciones, emociones y circunstancias ,que fluye y se renueva constantemente, y de las cuales estamos predeterminados a escoger. Quizá en específicos momentos no entendemos la relevancia ni el por qué de las decisiones pero, no hay circunstancia ni motivo que valga más que la felicidad de una persona, el trasfondo de las cosas es siempre muy subjetivo (no por eso menos importante) y por ende, la consecuencia en tu actuar será siempre la mejor manilla para cerrar la puerta.
La tranquilidad inunda mis días y como bien dijo alguna vez Federico García Lorca: "Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo".

4 comentarios:

Gabo (: dijo...

No siempre es tan bueno ser extremadamente consecuente. A veces prefiero lanzarme al vacío... lanzarme y sentir. Nada más que sentir.

Saludos :33.

Cristian Galaz dijo...

Si, también es cierto; a pesar de que corremos el enorme riesgo de no ver donde caeremos pero, ¿eso es a veces lo interesante de la vida, no?, correr riesgos...
Maldita subjetividad x3

Gaby_Varas dijo...

Si eres sincero y honesto contigo mismo, puedes lanzarte a la vida y sentir, confiado en que siempre serás consecuente ^_^. El corazón... es mucho más consecuente que la razón... no actúa sin seguir una línea, ni cambia de sentir cada dos por tres.

Me encantó la última frase tuya, antes de la cita a García Lorca.
Me encantó la fluidez de los pensamientos y el trasfondo de lo que dices, con un lindo vocabulario pero sin llegar a ser palabrería.

Esa es mi visión objetiva ^^.
La subjetiva: te amoooooooo hermanito lindooo, escribes hermosooooooooooooooo!!!!!! (L)

xD

Kta_granger dijo...

La consecuencia es algo difícil de alcanzar, pero si siempre la mantienes dentro de tus ideales se acercará tanto como evites serle infiel.
Es uno de los valores que más admiro, sinceramente tenemos pensamientos parecidos- de eso no hay duda-.
Es lo mejor tener un baúl para dejar que se escondan las ideas y se unan bajo la melodía de tus pensamientos. Cuida tu blog =)



Te amo hermanito pequeño n.n!

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Dueño de la tinta y el papel: